Con este nombre tan original, me dispongo a continuar una serie de posts que ya inicié en su día, los cuales nos muestran anuncios antiguos. Todo aquel que me conoce sabe que me parece interesante todo lo antiguo. Y cuando me refiero a antiguo no me refiero a una cómoda estilo Luis XVI, sino a una revista de programación televisiva del ochenta y pico donde aparecen Rambo, Isabel Pantoja, la Obregón y Paquirri, por ejemplo, un Seat Supermirafiori con una pegatina detrás con un muñequito amarillo flúor con espirales en los ojos que ponga “Toi Cachondo”, o un piso deshabitado desde el año 76, con todo lo que hubiera en su interior el dia de su desalojo. Os hacéis una idea, no?
Para que os hagáis una idea, corría el año 89, y yo vivía en una finca de edificios desde donde mi ventana podía ver el pueblo de al lado. Poco tiempo después, construyeron un edificio delante mismito, el cual nos tapaba las vistas y la luz que tenia el salón. Resulta que en algún momento de su construcción, echaron una lluvia de algún tipo de producto, el cual fue a parar finamente pulverizado encima del Ford Orion 1.6 CLX Rojo que mi madre acababa de comprar. Mi tristeza fue tal, al ver que el Ford Turbo que había adquirido mi madre había sido mancillado por la negligencia de los operarios de dicha construcción, que no me quedó más remedio que refugiarme en el Street Fighter II de mi SuperNintendo recientemente adquirida y en los porros de manzanilla.
Los lectores más jóvenes de ésta página (si es que los hay), tal vez no sepan que entre lo de la creación de la tierra, la luz y la oscuridad, el jardín del edén, todo eso, y nuestros días, hubo una época en la que El Corte Inglés tenía competencia. Dicha empresa se llamaba Galerías Preciados, su propietario y su cese son otra historia. Galerias Preciados era un sitio como El Corte Inglés, pero donde los dependientes hablaban entre ellos y llevaban trajes de esos que pican. Este anuncio, datado del 1992, se llevó el Gran Premio del Festival de Publicidad de San Sebastián y un León de oro en el de Cannes. Ahí es nada.
Recuerdo cuando la gente lavaba de forma convencional en sus casas. Con detergente convencional y eso. Todo eso cambió cuando este producto irrumpió en las lavadoras de toda mujer española (mujer española como dios manda, claro) . En nuestro colegio, el patronato, todos pensabamos que este detergente era la polla muy bueno. Nadie nunca de nosotros había lavado un trapo.
Ahora este en forma de regalo. Éste creo que será del año 91, más que nada por el año de estreno de la película. Ese verano fuimos a una acampada de fin de semana al corralejo, corríamos raudos cuales centellas con nuestras bicis, Chimo Bayo triunfaba en toda españa con su “Así me gusta a mí” (el chiquitán, vamos) y estábamos un poco más cerca de el paraíso eterno gracias a la comunión. Yo guardo con añoranza uno de éstos.
Heey, aquí Valencia, españa es de puta madre, con toreros…
Alguien dijo por aquí...