Es evidente que en españa existen personas con un gran talento dedicadas al cine. Muestra de ello es la actual nominación al oscar de Javier Bardem para mejor actor secundario en la película “No country for old men” dirigida por los hermanos Cohen, la cual acapara 8 nominaciones a dichos premios. No es la primera persona que ha sido reconocida en la meca del cine por su trabajo, ya que otros españoles ya habían sido nominados a dicho premio, e incluso galardonados con él. Mucha suerte para Bardem.
Por ello, “parece” que el cine español, esta última temporada está produciendo algo bueno, como atestiguan filmes como El Orfanato, El laberinto del Fauno o Los otros. Digo “parece” porque en realidad esas películas no son exactamente cine español. A esto hay que sumar que en el último año, y según nos indican las estadísticas, los españoles hemos ido al cine menos que en 2006. Aunque teniendo en cuenta que en esos números no se tiene en cuenta ni las descargas de internet ni la compra de DVD’s, puede ser que el número de espectadores haya ido en aumento. Pese a todo esto, el cine español, y según mi opinión, pasa por uno de sus peores momentos. Porqué? Información al dorso.
Las producciones españolas, se hallan anquilosadas en unas pocos modelos a seguir: Comedia costumbrista, guerra civil, drama social y alguno más. Todo ello aderezado por una calidad claramente discutible, ha hecho que el público rehúse darle una oportunidad más al cine español. No es que no se realicen filmes de calidad, pero estos quedan deportados a cines “especializados”, en los cuales se puede ver otra cosa que no sea lo que manda en taquilla. Todo esto es por nuestra culpa, en realidad, no del individuo en particular, sino del público en general. Realmente, todos sabemos que al fin y al cabo, lo que manda para que una película llegue a la gran pantalla, normalmente a una multisala que es lo que domina la oferta actualmente, es la recaudación de taquilla. Y el espectador eventual de cine, el de fin de semana ocasional, que es al fin y al cabo el que llena las salas, y se encuentra, ya no en la tesitura de elegir entre una “españolada” o cualquier producción estadounidense, sino entre elegir entre “cafe solo o con ellas”, en la cual aparece Alejo Sauras, o alguna producción más o menos más independiente de la que nadie ha oido hablar ni se conoce a ningún actor. La decisión, en la mayoría de las veces, está clara, con lo que las producciones independientes se hallan relegadas a cines para frikis.
No me consiento creer que en España no pueda haber más cine de calidad del que actualmente llega a la masa de consumidores, pero mi indignación es mayúscula cuando veo que la única manera de hacer cine es con subvenciones, normalmente de parte de compañias privadas de televisión, y que muchas de esas subvenciones van a parar a películas que podríamos catalogar como bodrios películas de dudosa calidad. Por favor, que alguien venga, que me diga que me equivoco en algo, y que me explique que pasa en el cine español.
Alguien dijo por aquí...