Cuando yo me saqué el carnet de conducir, me hicieron un test para comprobar mi psicomotricidad que consistía en unos palitos que había que mover dentro de unos raíles. El enlace que os dejo es para un juego parecido. Es sencillo a la par que entretenido. Los dos primeros niveles son bastante fáciles, pero a partir del tercero, se complica un poquito más, aunque si activáis el sonido, ayuda bastante. A ver si reconocéis la figura que sale en el cuarto. Premio al primero que lo acierte. Yo he sacado 16.540 puntos en mi mejor partida. Enviadme vuestras puntuaciones en los comentarios y haremos un ránking.
A continuación os dejo unos vídeos donde se ve a gente que es verdaderamente una experta en este juego. Jugad primero, y mirar los vídeos después, porque sino, aprenderéis los trucos y la puntuación ya no vale.
En realidad todo esto sólo era un pretexto para poner videos de estos.
A mi me hacen super risa. Desde luego, que los videos de [suprimido por spoiler] son de lo mejor para echarse unas risotás. Por lo menos a mi me sirven.
Pero de hombres de verdad, no de esos que ahora se hacen llamar hombres, con sus torsos esculpidos en el gimnasio, bronceado de rayos UVA y depilación láser.
Como todos sabéis, mis queridos lectores, hubo una época en españa en la que todavía existían hombres de verdad, hombres de pelo con la raya a un lado y un peine siempre en el bolsillo de la camisa. Hombres con olor a hombre, es decir, a tabaco, coñac, sudor y Varon Dandy. Hombres bronceados por el trabajo que volvían a casa con el piriódico debajo del brazo después de una dura jornada de trabajo, y de un posterior arduo encuentro con sus congéneres en el bar o tasca de turno para comentar los pormenores diarios. Hombres dueños de su casa, patriarcas, que decidían de que se podía hablar o no, en que momento se comía o se cenaba, qué estaba bien, y que no.
Para servir y hacer compañía al hombre, estaba la mujer, que es de la que hoy vamos a hablar. Un vídeo introductorio.
Habrá algo más bonico en el mundo que estarse una en su casa preparando la comida para cuando su sufrido marido llegue al hogar? O planchando sus camisas para que cuando su hombre salga el domingo a hacerse el vermú con los amigos al parque luzca como un señor? Todo se pierde. Las buenas maneras. Las buenas costumbres.
“Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato preferido. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero (…)
En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiera la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es siempre más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes”.
Sección Femenina, 1958
Después, con todo esto de la liberación de la mujer, todo se ha ido desvirtuando. Ahora son las mujeres, las que trabajan fuera del hogar, y dejan a sus maridos, y a sus hijos, si es que los tienen, desamparados. Incluso hay ahora mujeres que no saben cocinar, ni poner la lavadora. Adonde nos conduce esto? A la destrucción de la unidad familiar, sin duda. Lo mejor que sabe hacer la mujer no es casarse, tener hijos, y estar en su casa bien? Eso lo sabe todo el mundo, no?. Que salir a trabajar si que quieren, y comprarse sus cosas sin tener que pedir permiso al marido, también. INCLUSO VOTAR!! Pero hacer la mili no, eh? Anda que… Que dejen lo de trabajar, y lo de salir a la calle para los hombres, como “está mandao”, como ha sido siempre. Que eso, “es cosa de hombres”.
Por no hablar de el acoso y represión a la figura masculina. Quieren que nos repartamos las labores del hogar. LAS LABORES DEL HOGAR!! La labor principal para las que Dios (aka “el nostre señor”) las concibió!! Además, las labores del hogar es una actividad física inmejorable. Menos pilates y menos spinning, y más encerar los azulejos.
“Una mujer que tenga que atender a las faenas domésticas con toda regularidad, tiene ocasión de hacer tanta gimnasia como no lo hará nunca, verdaderamente, si trabajase fuera de su casa. Solamente la limpieza y abrillantado de los pavimentos constituye un ejemplo eficacísimo, y si se piensa en los movimientos que son necesarios para quitar el polvo de los sitios altos, limpiar los cristales, sacudir los trajes, se darán cuenta que se realizan tantos movimientos de cultura física que, aun cuando no tiene como finalidad la estética del cuerpo, son igualmente eficacísimos precisamente para este fin”
Teresa, Revista de la sección femenina. 1961
Y ahora si le pones la mano encima a una mujer, es delito. Incluso si se lo merece. Y si llegas a casa después de trabajar y está la sopa helada? Alguien tendrá la culpa, no? Y si me quiero poner la camisa blanca con los pantalones buenos que compré en “Tejidos Barcelona” y no están planchados? Quién se hace cargo? Mejor pregúntate porque te pegan, en lugar de quejarte, mala mujer.
Claro, claro… Que si mi marido me habla mal, que si pone malas caras, que si rompe los platos de la vajilla que me regaló mi madre, que si me pega, que si me da unos azotes con la correa porque he hecho el arroz con conejo en lugar de con pollo, que si me parte el palo de la escoba en la llomera cuando no le traigo las zapatillas, que si me empotra la cabeza dentro del televisor porque me niego a hacer burbujas en la bañera con una pajita cuando se está bañando… Siempre yo, SIEMPRE YO!! PIENSA UN POCO EN TU MARIDO, NO??
No has pensado que tu marido trabaja muchas horas diarias, y TIENE DERECHO cuando llega a su hogar a encontrar un agradable recibimiento?
Si es que, lo que digo yo. Se están perdiendo las buenas costumbres.
Alguien dijo por aquí...